Elkartzen, una inversión en justicia social
es un artículo de Nekane Jurado publicado en GARA el 15 de marzo de 2001.
Nekane Jurado * Economista, miembro de
Elkartzen
Elkartzen, una
inversión en justicia social
Hace unas semanas se presentó ante los medios de comunicación Elkartzen, una nueva plataforma que pretende dar continuidad al trabajo que distintos colectivos vinieron desarrollando a favor de la Carta de los Derechos Sociales. Y como primera actividad Elkartzen ha asumido la organización de una semana de movilizaciones sociales, emplazamiento y debate de los principales problemas que inciden en la fractura social de Euskal Herria. Problemas que no son independientes entre sí y a los que hay que dar respuesta global: precariedad laboral, aumento de las personas en situación de pobreza, y dificultad creciente de acceder al uso de una vivienda.
Como miembro de Elkartzen, me había comprometido a escribir un artículo, pero al querer hacer balance del trabajo previamente desarrollado y de los objetivos pendientes no puedo más que pensar en Haika, ya que parte de sus detenidos han sido miembros activos de la socialización y el trabajo desarrollado por la plataforma de los derechos sociales, al igual que no han dudado en trabajar por los objetivos de Elkartzen.
He tenido el privilegio de compartir algunos debates socioeconómicos con Haika, y conozco la profundidad de sus argumentos teóricos, sustentados en la reflexión, en la labor diaria de compaginar teoría y práctica. Y digo privilegio porque con ellos he comprendido que la construcción de un modelo económico más igualitario todavía es posible. Con Haika he recargado las pilas de mi energía vital, de mis ilusiones, y de mis conocimientos cada vez que hemos compartido proyectos de construcción social. Conozco a los detenidos y nunca les he oído hacer apología del terrorismo, por el contrario he aquí lo que he oído:
1- Desarrollor nuevas formas de diseñar la vivienda y su acceso, intentando hacer efectivo el derecho de todo ser humano a una residencia. Hoy, por cada 100 pesetas que vale una vivienda, tras abonar los intereses, se acaban pagando 170. Desglosado este precio final son 70 pesetas para la banca, 72 pesetas para los propietarios del suelo y promotores, y sólo 28 pesetas para el valor de lo construido incluidos materiales y mano de obra. Existen alternativas positivas y necesarias para sacar viviendas cercanas a esas 28 pesetas, en contra de las 170.
Cuando el alquiler medio está en Euskal Herria en 104.000 pesetas al mes, y los jóvenes no pueden aspirar a la independencia personal y mucho menos a formar una familia (ahí están como denuncia permanente nuestras tasas de natalidad), existen alternativas de diseñar parques públicos de viviendas en alquiler social.
2- Cuando nueve de cada diez contratos laborales son temporales, y de ellos tres de cada cuatro duran menos de 3 meses, con salarios cercanos al Salario Minimo Interprofesional, que está por debajo del umbral de pobreza, el problema no está solamente en Madrid, con sus leyes laborales marco, está tambien en Euskal Herria, cuando se firman convenios que permiten estos salarios por debajo del umbral de pobreza, cuyos destinatarios son los jóvenes y parte de las mujeres (parte, porque otras ni siquiera acceden a eso).
3- Mientras que en Bizkaia el 10% de familias más ricas tienen una renta (declarada) igual que el 40% de la población, sigue aumentado la pobreza absoluta y relativa. Según el último informe de las desigualdades sociales del Gobierno Vasco, entre 1996 y 2000 ha aumentado el riesgo de pobreza grave, a pesar del crecimiento económico; en 2000 hay más personas en pobreza grave en Euskal Herria, personas nacidas aquí que han vivido y viven entre la insolidaridad creciente. Muchos de estos nuevos pobres trabajan, pero con salarios por debajo del umbral de pobreza.
Ante esto, y cuando no existe una cobertura de rentas dignas garantizadas, existe la alternativa de un Salario Social, o Renta Universal suficiente. Sólo con una parte del fraude fiscal o de lo que se gasta en llenar de uranio empobrecido a otros países esa renta sería pagada.
Existen alternativas a este sistema desintegrador, alternativas que puede plantear un pueblo soberano. El socialismo identitario vasco, o lo que podamos imaginar, está por definir. Un modelo donde se haga solidaridad y no caridad está por instaurar. Ahí está Haika, trabajando seriamente por estos conceptos, con la única arma de sus ideas, su trabajo y su juventud. Y ése es precisamente su delito, intentar ser faro que guíe con sus propia concepción de socialismo a otros muchos jóvenes que viven sin expectativas.
Pero para el sistema son mejores los jóvenes que derrochan su tiempo libre en un ocio vacío y consumista, dispuestos a contratos y despidos sumisos, a entregar a la banca 30 años de su vida a cambio del derecho a un techo. El delito de Haika es construir, es el de ser portadores del germen de un pueblo comunitario, que sabe que la verdadera salida será conjunta, nunca individual.
Ante todo lo anterior, sólo puedo pedir a toda la izquierda política, sindical y social, que juzgue estos objetivos.Y que con autocrítica constructiva nos replanteemos qué llevamos hecho en estos largos 20 años por el derecho a disfrutar de un espacio privativo de los que no llegan a las rentas mínimas que se exigen para acceder a una vivienda de Protección Oficial; o cuál es nuestra parte de responsabilidad en el aumento en las desigualdades salariales en los convenios, en el cuasi-olvido de la reivindicación de subidas lineales o lo que estamos dispuestos ha hacer tras el no parlamentario a la Carta de los Derechos Sociales. A veces veo con pena a gran parte de mi generación cuarentona, rumiando al calorcito de la no-nada conseguida
La violencia económica es parte estructural del sistema económico imperante, es uno de sus principales pilares, y no duda en utilizar la represión vestida de legalidad como forma de mantener sus privilegios. Los jóvenes y las mujeres de Euskal Herria sufren de forma especial esta violencia, aunando su explotación económica y su negación nacional.
La detención y criminalización de nuestros hijos por trabajar para hacer realidad un modelo económico que no sea un fin en sí mismo sino un instrumento de desarrollo comunitario, no nos tiene que llenar de impotencia ni tan siquiera debemos malgastar palabras contra los ejecutores; acumulemos todas nuestras energías para responder construyendo.
Elkartzen va a trabajar a partir de ahora para que la justicia social se reparta en Euskal Herria como el sol se reparte en el verano. *